Después de varios intentos fallidos, este año me dejó cocinar. En su defensa, de las 2 cosas que preparé una no me salió tan bien pero aún así nos la comimos. Los huevitos rellenos se me pasaron de mostaza por lo que tuve que improvisar para componer y comer para no tragarme el orgullo.
Con todo y mi faux-pas, yo estaba muy confiada en mi soufflé de espinacas que llevaba 2 meses presumiendo y ese fue el que me dejó hacer este año. Con orgullo puedo decir que hubo recalentado el 26 y el 27 y que se acabó.
Fue un pequeño paso para el personal no autorizado en la cocina de mi mamá, pero un gran paso para la humanidad. Hemos roto la barrera generacional y ahora se confía una rayita más en el juicio culinario de este experto paladar :-P
Así que he aquí unos consejos basados en experiencia personal para aquéllos que no pueden conquistar con su arte gastronómico a sus ancestros.
- Si te dicen "eso no me gusta" no discutas aunque tu los hayas visto comer el ingrediente en cuestión.
- No intentes cocinar su platillo favorito con alguna innovación o "buena idea" que viste en otro lado.
- No le pongas soya en lugar de sal para hacerlo más sano, Va a saber "asiático", no sano.
- Si pides ayuda, no esperes a que le entren en tu primer intento. Lo que procede es hacerlo tu sólo, cagarla y llegar con preguntas. ¡Esa es la ayuda que vas a recibir!
- Si están en modo "clásico", no pretendas cocinar comida fusión. Si son aventureros, ahórrate los argumentos de "así era la receta original".
En conclusión, la comida sirve para muchas otras cosas además de nutrir y alimentar. Está íntimamente ligada con el estado de animo, el humor y los recuerdos. Antes de decidir con qué conquistar a tus parientes, mídeles bien el agua sino vas a estar años tratando de convencerlos que si sabes lo que haces.
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