jueves, 8 de noviembre de 2012

Cómo justificar un fin de semana de excesos en Cleveland, OH (1a parte)

Ahí tienen a una estudiante cualquiera de Maestría que a pesar de todas las advertencias de sus compañeros y conocidos mete una de esas materias que promete ser un dolor de cabeza y que además, asegura el profesor, tiene pocas tareas pero hay que dedicarles un poco de tiempo... -.-

Traducción: cada tarea te va a llevar aproximadamente 18 horas y con eso apenas vas a poder sacar una calificación que no te de pena pero que tampoco vas a presumir.

Como buen estudiante de posgrado eres lo suficientemente maduro como para que no te tengan que estar tomando lista en el salón pero sigues igual de desorganizado como para hacer todo en el último minuto. Obviamente la primera tarea de susodicha clase, estás más perdido que en cualquiera de las demás.

Investigas, investigas, empiezas a escribir, te atoras, investigas otro poco para no sentir que no estas haciendo nada, empiezas a escribir, platicas con tu amigo que ahora está atorado, ya te distrajiste... y así te da la hora en la que faltan solo 3 para entregar "el estúpido documento con tu recomendación para un gobernador que puede salvar vidas en el estado" alias "la tarea".

Todo esto se desenvuelve en un maravilloso viernes con el sol en su lugar, la temperatura deliciosa y tu encerrado, sin dormir, malcomido y frustrado porque obviamente sigues atorado y ya no hay tiempo para seguir buscando inspiración.

Ahí es donde entra un personaje muy importante en esta historia: La tentación. Y ella dice así: "Oigan, les falta mucho? Qué les parece si en cuanto terminen nos vamos a Cleveland a cenar?"...... 8-|

Obviamente uno como persona racional (y muerta de hambre) responde: ¿qué hay en Cleveland? ¿No podemos cenar aquí (Pittsburgh)?

Y continuación la tentación como buena que es ella explica lo que se convirtió en el incentivo necesario para que la tarea pasara a segundo término (Una vez que se agarra perspectiva y hay algo más importante terminarla fue muuuu-huuuuuucho más fácil)

"¡Ah! es que hay un restaurante que se especializa en platillos de puerco pero gourmet. Tiene desde las entradas hasta los postres y como vi un programa en la tele que hablaba de este chef muy reconocido y que además tiene premios por la mejor hamburguesa en Estados Unidos y no se que tanto pues pensé que podíamos ir."

Mi demonio de Tanzania interno, ya hambriento, sólo escucho: ¡Puerco! y después preguntó: ¿hamburguesa? ¿la mejor? ay ya... ¿neta?

Y estaba decidido. Cleveland: here we come!

1 comentario: