Es una casa adaptada a restaurant, pero bien adaptada. Las partes interiores de la misma tienen una sensación más de restaurant, la música no está tan alta y la decoración es muy limpia pero tiene un motivo de buques de guerra pero sin estar exagerado o atiborrado de detalles.
Los dueños que son nada más y nada menos que los integrantes de Molotov y ahora socios del bar quisieron hacer de "Tranquiloco algo más que un simple restaurante, un espacio social alivianado donde la gente se sienta cómoda pidiendo lo mismo una mini ‘cheeseburger ‘que un “aguacholo de camarón” con clamato. (Asegún ellos).
¿La comida? pues como siempre hay ensaladas que no he probado. O sea, seguro están buenas peeeeero, es muy raro que pida ensalada en un restaurante. Si se me antoja, checo los ingredientes y los junto en un bowl en mi casa, no pago $80. Nada personal contra el Tranquiloco, esto es como regla general aplicada a restaurantes en general.
Ahora si, lo que si está rico en el Tranquiloco - y rico en serio - son los sandwiches, el que me ha tocado son el de albóndigas... (jejeje, albóndiga, me gusta esa palabra), el de carne asada y el choripán, yomi... también tienen varias preparaciones con pulpo entre ellas una botanita también deliciosa. Y ya van 2 veces que pido las verduras a las brazas y neta regresaría solo por ellas.
Diceeen que los postres también están para morir en la gloria pero no he llegado a ellos, termino llena después de mi sandwich (con pan de baguette) y pues obvio, el clamatito o así.
Pero bueno, ahí se los dejo de tarea, que vayan a probar y que decidan por su cuenta. De mientras, quédense con el antojo :-P